He llegado reventado de cansancio a casa.
No es para menos, todo el día detrás de mis peques en la fiesta del Club Súper 3 (vídeo).
Llevaban un mes viendo repetidamente los anuncios que cantaban "em moc, em moc, m'agrada l'esport (me muevo, me muevo, me gusta el deporte)".
No es que vean el canal del Club Súper 3 en exclusiva, ven también de otras cadenas de televisión.
Pero el Club Súper 3 hace parecer a las otras cadenas infantiles como novatas.
El Club Súper 3 es el flautista de Hammelin que conducía a las ratas con su música, pero, en vez de ratas, son niños.
Así que, como de Sant Boi al Estadi Olímpic de Barcelona no es un viaje demasiado largo y lo cubre la tarjeta de transporte, pues no he visto inconveniente de, por esta vez, acceder a los deseos de mis peques.
Si hablamos de la música hipnotizadora, la que usan en sus canciones en el Club Súper 3 no tienen nada que envidiar a la música anglosajona del Hitparade.
Es pegadiza, se mete en los cerebros y, añadida a los pasos de baile, hace que los niños se queden embobados.
Por supuesto, ése es el efecto deseado.
Hablando de pasos de baile, en una de las canciones, en la que hablan que no hay que tener miedo, cantada por una actriz, supongo, de rostro extrañamente atrayente, usan una coreografía en algunos momentos parecida a la de "Bad Romance" de lady Gaga.
Ya digo, puro estilo illuminati, por cierto.
Así pues, este producto comercial con el propósito de conseguir el favor de los niños es prácticamente perfecto.
Y es producto comercial porque, pese a estar patrocinado por la cadena pública catalana TV3, está rodeado de estands de marcas comerciales.
Marcas comerciales que saben muy bien cómo presionar a los niños para que a su vez presionen a los padres para que compren dichas marcas, o abran una libreta en cierta entidad bancaria, señora feudal de Cataluña.
¿Y por qué no me niego a que mis hijos sean parte de este entramado?
Porque quiero que aprendan las cosas por su propia experiencia, tal como yo hice.
Porque me sirve para explicarles cómo están usándoles en provecho de unos intereses comerciales y políticos que están a la vista.
Y porque son niños, y alguna ilusión tienen que tener aunque sea inventada y virtual.
Ésta es la época que les ha tocado vivir, y tienen que conocerla para poder defenderse.
Oigo ahora mismo, mientras acabo estas letras, a mis niños en sus camas cantando "em moc, em moc, m'agrada l'esport".
Club Súper 3, un flautista perfecto hipnotizador de niños.
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