| La vida fluye como el agua |
Todos estamos enfrascados en nosotros mismos.
Ocupados en nuestras cosas, es casi imposible darnos cuenta de cómo nuestras acciones afectan a los demás, positiva o negativamente, hasta que puede ser demasiado tarde.
Pero también, un exceso de preocupación en tal resultado nos pararía hasta no permitirnos realizar nada.
Nos quedaríamos inmovilizados, porque eso es lo que causa el miedo.
Y por eso una dosis de inconsciencia también es incluso buena.
Porque, al fin y al cabo, no podemos determinar con certeza cómo van a influir nuestras acciones.
Aunque tengamos una ligera idea.
Aunque tengamos una ligera idea.
Puede que estemos convencidos de que estamos ayudando a alguien pero en realidad lo estamos entorpeciendo.
Puede que estemos convencidos de que hemos metido la pata en un asunto pero esa acción sirve para desatascarlo de un punto muerto.
A veces las mejores de las intenciones pueden ser contraproducentes, y viceversa.
Y a buen seguro que muchas veces son malinterpretadas.
Y a buen seguro que muchas veces son malinterpretadas.
Pero lo peor de todo es si no lo intentamos.
Porque podemos aprender de los errores y de los aciertos, pero no de lo que no hemos hecho.
Por eso, la planificación es buena, pero hasta un cierto punto.
Una obsesión en un exceso de planificación es una pérdida de un tiempo valioso.
Cuántas parejas han estado esperando hasta el momento idóneo para tener hijos, y luego el tiempo ha pasado y no los han tenido.
Porque el momento idóneo es ahora.
Incluso me atrevería a decir que no planificar tiene un mejor resultado que pararse a planificar.
Porque la vida fluye y si no fluyes con la vida, se te escapa como las gotitas de agua que nunca están quietas en un riachuelo.
Lo único que permanece es el cambio, lo único constante es lo inconstante.
Así que tengámoslo presente cada vez que dudemos demasiado, porque podemos perdenos en un océano de dudas del que no poder salir.
Lo tengo claro, el que ha tenido éxito alguna vez en algo es porque primero se hizo amigo de sus equivocaciones.
No hay más secreto en este universo.
Por eso, la planificación es buena, pero hasta un cierto punto.
Una obsesión en un exceso de planificación es una pérdida de un tiempo valioso.
Cuántas parejas han estado esperando hasta el momento idóneo para tener hijos, y luego el tiempo ha pasado y no los han tenido.
Porque el momento idóneo es ahora.
Incluso me atrevería a decir que no planificar tiene un mejor resultado que pararse a planificar.
Porque la vida fluye y si no fluyes con la vida, se te escapa como las gotitas de agua que nunca están quietas en un riachuelo.
Lo único que permanece es el cambio, lo único constante es lo inconstante.
Así que tengámoslo presente cada vez que dudemos demasiado, porque podemos perdenos en un océano de dudas del que no poder salir.
Lo tengo claro, el que ha tenido éxito alguna vez en algo es porque primero se hizo amigo de sus equivocaciones.
No hay más secreto en este universo.
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