jueves, 4 de octubre de 2012

Un día normal cualquiera

En esta avenida me he sentado esta tarde a leer y escribir

Querido blog, ya te trato como si fueras mi querido diario que nunca tuve.

Pues querido blog, quiero que sepas cómo he pasado hoy mi día en este mundo terrenal.

Verás, a eso de las siete y cuarto de la mañana se han levantado mis dos retoños.

Hemos desayunado, nos hemos arreglado y a las ocho y veinte hemos bajado a la calle a esperar el autobús.

Entonces, a eso de las ocho y treinta y cinco nos hemos subido al autobús 61.

Solemos ir en el 61 y no en el SB1 porque su trayecto es más directo, es más cómodo y, además, no suele ir montada mucha más gente.

A las nueve menos diecisite hemos llegado a la explanada que hay enfrente del cole de mis peques.

Hemos esperado, y a las nueve han abierto las verjas.

He bajado a mi peque-peque de la mano, mi prque-grande ya va siempre solo, y lo he depositado en la cola de su clase.

Así pues, he hecho el camino de vuelta andando hasta la estación de los ferrocarriles de Sant Boi y he tomado un tren hasta la estación de Molí Nou.

A eso de las nueve treinta he comprado el pan de mi abuela, dos barras sin sal, y ocho litros de agua.

He llegado a casa y me he puesto a lavar los platos, conectarme un rato y a las doce menos cuarto he vuelto a salir a por un nuevo autobús.

He llegado otra vez al cole de los peques a eso de las doce y veinte.

Primero he ido a por el peque-peque y luego ha salido el peque-grande.

Hemos decidido volver en tren.

Así que vuelta al mismo camino de la mañana, esta vez con mis peques.

A eso de la una menos cinco hemos llegado a la estación, hemos entrado y hemos subido al andén.

Y allí a mi peque-peque le ha parecido muy gracioso apretar el botón del aparato de ayuda.

Un par de minutos hemos oio una voz preguntando qué pasaba y me he excusado diciendo que ha sido un error.

Subimos el tren, llegamos a la estación y por fin a eso de la una y cuarto entramos en casa.

Comemos, los peques ven un poco los dibujos y a las dos y veinte volvemos a salir para esperar el autobús.

El conductor del 61 era el mismo de la mañana, y el mismo que durante más de un año nos conduce en ese autobús al colegio.

Así que a las tres los vuelvo a dejar encerrados entre rejas.

Entonces, no vuelvo a casa.

No tiene sentido pasar una hora de viaje de la hora y media que los peques están en clase por las tardes.

Así que, como otras tardes, me busco un banco cercano bajo la sombra, saco mi móvil y me pongo a leer, o escribir.

Hoy he comenzado a escribir lo que podría ser el comienzo de mi próximo libro, por fin uno de ficción.

También he leído, y como tantas tardes, a veces se me cierran los ojos porque echan de menos aprovechar el horario de la siesta.

Bueno, pues a las cuatro y veinte abren las puertas para que los padres entremos a buscar a los niños del parvulario.

Salen mis hijos y esta vez esperamos al autobús 79.

Nos subimos y llegamos a casa a eso de las cinco y cuarto.

Nos cambiamos, y me pongo un rato a escribir más cómodamente lo que había empezado antes en mi móvil.

Se me hacen las seis y diez y me doy cuenta de que había quedado a las seis en skype para preparar un debate de #inp para las siete.

Olga vuelve a casa de pasar toda la tarde en el almacén, donde tenemos parte de nuestras pertenencias y ha traido la ropa de invierno, a eso de las siete y veinte y puede encargarse de los peques por fin.

Estoy en el debate hasta las ocho y veinte, que me dispongo a cenar.

Durante la cena veo en mi móvil un nuevo episodio de Keiser Report retransmitido por la cadena de televisión rusa RT en español.

A las nueve y cuarto los peques comienzan a irse a dormir.

Y me pongo a escribir este post diez minutos después.

Ahora son las diez y un minuto y voy a programar el blog para que lo publique a las diez y treinta.

Mientras, publicaré el post de instagram, desde mi móvil, que envío a mi cuenta en inglés de Twitter.

Y así, me dormiré hacia las once para poder estar preparado para las sorpresas de mañana.

Bien, querido diario, ya sabes lo que me ha pasado hoy.

Espero que a ti te haya ido bien en tus mundo de los bits.

Que también te haya sido un día normal cualquiera.

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