Cada día estoy más convencido de que todo está delante de nuestras narices, pero somos incapaces de verlo.
Comienzo a tener esa sensación tipo mátrix de cuando cae la cortina y la realidad ya no es una fantasía.
El único reparo es que esa realidad es más fantástica que cualquier historia imaginada y quien está todavía sumergido en su apariencia niega a todo aquél que sí la ve.
Una de las pautas principales para mentener esta fantasía a flote es el sistema de películas "de ficción".
El plan es muy elaborado y convencen a la población mediante las películas que la realidad es ficción y viceversa.
Así pues, el ciudadano medio descarta la auténtica realidad como ficción y puede continuar con su falsa existencia sin sobresaltos.
El plan psicológico es genial.
Ahora bien, es sólo eso, una cortina, y como tal, se puede levantar.
Es curioso cómo algo con los cimientos tan débiles puede haber continuado durante décadas.
Sin embargo, no hay secretos.
Como bien dicen, se puede engañar a unos pocos por un poco de tiempo, pero no a todos todo el tiempo.
Cierto es que el descubrimiento es un fuerte choque.
Saltan todas las alarmas programadas y puede haber un gran rechazo para aceptar la auténtica realidad.
Es lo normal.
Luego, eso que llamábamos normal se convierte en algo absurdo y nos preguntamos cómo pudimos haberlo aceptado como tal.
Y nos preguntamos cómo pueden haber todavía otros que lo continúen aceptando.
Entonces, el primer impulso es contarlo a los demás.
¡Pero cuidado!
Los demás no están tan dispuestos a abandonar su cómoda granja sin más.
Hay que tener paciencia y esperar a que ellos mismos completen su propio camino.
Y esperarles, y darles la oportunidad para que se unan.
Y juntos construir el nuevo paradigma.
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