lunes, 12 de noviembre de 2012

No hay secretos

Cada día estoy más convencido de que todo está delante de nuestras narices, pero somos incapaces de verlo.

Comienzo a tener esa sensación tipo mátrix de cuando cae la cortina y la realidad ya no es una fantasía.

El único reparo es que esa realidad es más fantástica que cualquier historia imaginada y quien está todavía sumergido en su apariencia niega a todo aquél que sí la ve.

Una de las pautas principales para mentener esta fantasía a flote es el sistema de películas "de ficción".

El plan es muy elaborado y convencen a la población mediante las películas que la realidad es ficción y viceversa.

Así pues, el ciudadano medio descarta la auténtica realidad como ficción y puede continuar con su falsa existencia sin sobresaltos.

El plan psicológico es genial.

Ahora bien, es sólo eso, una cortina, y como tal, se puede levantar.

Es curioso cómo algo con los cimientos tan débiles puede haber continuado durante décadas.

Sin embargo, no hay secretos.

Como bien dicen, se puede engañar a unos pocos por un poco de tiempo, pero no a todos todo el tiempo.

Cierto es que el descubrimiento es un fuerte choque.

Saltan todas las alarmas programadas y puede haber un gran rechazo para aceptar la auténtica realidad.

Es lo normal.

Luego, eso que llamábamos normal se convierte en algo absurdo y nos preguntamos cómo pudimos haberlo aceptado como tal.

Y nos preguntamos cómo pueden haber todavía otros que lo continúen aceptando.

Entonces, el primer impulso es contarlo a los demás.

¡Pero cuidado!

Los demás no están tan dispuestos a abandonar su cómoda granja sin más.

Hay que tener paciencia y esperar a que ellos mismos completen su propio camino.

Y esperarles, y darles la oportunidad para que se unan.

Y juntos construir el nuevo paradigma.

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