Cuando abandoné hace casi tres años el trabajo fijo "seguro" con una buena paga me dijeron que me equivocaba.
Desde su punto de vista obcecado en lo dinerario seguro que tenían razón.
En este tiempo desde entonces he tenido que abandonar mis pequeños caprichos como poder comprar helados en verano, o poder pagar el alquiler de una vivienda.
Como lo único importante en la existencia humana es el dinero que se acumula, nunca he cometido un error más garrafal en mi vida.
Ahora las deudas de los bondadosos bancos que me concedieron créditos sin ni tan siquiera investigar si podría pagarlos hacen que reciba llamadas y cartas constantes como recordatorios.
Ahora cuento cada céntimo para poder comprar el pan y las tarjetas de transporte.
Ahora Olga ya no me cuenta lo que hicieron mis hijos durante el día porque lo veo yo mismo con mis propios ojos.
Vaya, me equivoqué tanto que volvería a equivocarme una y otra vez.
Porque vivir la experiencia de padre cuando tus hijos son pequeños es la gran y enorme equivocación que volvería a repetir una y otra vez.
Y el obedecer a un sistema antihumano sin pensar en nada más... ya se lo pueden guardar en donde les quepa, que es donde no brilla el Sol, esos que viven la vida correcta y sin equivocaciones.
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