| Luna llena |
Muchos hemos deducido que la situación real en la que se haya la sociedad en la que vivimos es comparable al feudalismo.
También nos hemos dado cuenta de que los políticos que votamos en las llamadas democracias occidentales obedecen a oscuros poderes financieros y no a los ciudadanos que les votan.
Pero ¿quiénes son realmente esos oscuros poderes financieros en la sombra?
Ahí está el problema, porque las protestas siempre van dirigidas a sus acólitos.
Cuando se rodea el Congreso de España, poco se puede conseguir si los diputados son unos meros mandados obedientes.
Y ya sabemos que hay que ir tras el mandamás si se quiere ser efectivo porque, de lo contrario, el vasallo no va a solucionar nada.
Ésta es una sociedad piramidal, y si estamos seguros de que sobre nosotros están éstos que llamamos élite, también tenemos que tener claro que sobre éstos también hay otros.
Y estos otros son desconocidos para la mayoría de la población, y, si por casualidad escuchan sus nombres, no son conscientes de que cada mínimo detalle de sus vidas se ve afectada por las decisiones de estos individuos en la sombra.
Puede parecer extraño, pero ésa es la idea.
Estar en la sombra les permite moverse con total libertad, una libertad que los de las base de la pirámide ni siquiera sabemos soñar.
Su objetivo no es el dinero, porque tienen el monopolio de su fabricación y pueden tener tanto como quieren.
No, imagina que tienes todo lo que podrías pretender tener, ¿qué motivaría tu vida?
El juego.
Juegan entre ellos a juegos de poder, y nosotros somos sus peones dispensables y eliminables.
Crean guerras, crean catástrofes, hacen y deshacen países, marcan fronteras y disponen de nuestras vidas como quien dispone de las hormigas.
Están a un nivel totalmente por encima de lo que muchos creen que es el máximo.
Son el imperio invisible.
Hay quienes han aprendido a negar su existencia.
Hay quienes intuyen que existen, pero nunca han oído hablar de ellos.
Hay quienes los han descubierto, pero tienen dificultades en ser creídos porque lo que saben es demasiado increíble.
Pero sin embargo, no son una invención.
Son reales, demasiado reales y ahí están.
Su poder y riqueza es tal que no aparecen en los primeros puestos de las listas de los hombres más ricos del mundo.
Y los más poderosos de estos supremos señores feudales ni tan siquiera son mencionados.
Así es su dominio sobre nuestra realidad, porque ellos la inventaron.
Puede parecer extraño, pero ésa es la idea.
Estar en la sombra les permite moverse con total libertad, una libertad que los de las base de la pirámide ni siquiera sabemos soñar.
Su objetivo no es el dinero, porque tienen el monopolio de su fabricación y pueden tener tanto como quieren.
No, imagina que tienes todo lo que podrías pretender tener, ¿qué motivaría tu vida?
El juego.
Juegan entre ellos a juegos de poder, y nosotros somos sus peones dispensables y eliminables.
Crean guerras, crean catástrofes, hacen y deshacen países, marcan fronteras y disponen de nuestras vidas como quien dispone de las hormigas.
Están a un nivel totalmente por encima de lo que muchos creen que es el máximo.
Son el imperio invisible.
Hay quienes han aprendido a negar su existencia.
Hay quienes intuyen que existen, pero nunca han oído hablar de ellos.
Hay quienes los han descubierto, pero tienen dificultades en ser creídos porque lo que saben es demasiado increíble.
Pero sin embargo, no son una invención.
Son reales, demasiado reales y ahí están.
Su poder y riqueza es tal que no aparecen en los primeros puestos de las listas de los hombres más ricos del mundo.
Y los más poderosos de estos supremos señores feudales ni tan siquiera son mencionados.
Así es su dominio sobre nuestra realidad, porque ellos la inventaron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dime, ¿qué opinas sobre este post?