martes, 30 de octubre de 2012

Esta cotidianidad

Edificio de la Colonia Güell hace un par de días
Cada día se me ocurren varios temas para escribir cada noche aquí, pero en el momento de hacerlo se me escapan y acabo escribiendo sobre otra cosa.

Ahora mismo está lloviendo y mañana parece que continuará durante el día.

Quizás me va a ser más fácil grabar vídeos.

Parece ser que he logrado encontrar un tema que interesa y algunos de mis vídeos de titulares están alcanzando las trescientas visitas, y además recibo una subscripción al día.

Eso está muy bien porque he tenido miles de visitas en vídeos puntuales pero no había conseguido una constante.

Es un principio.

En cambio mi newsletter necesita un buen empujón.

Por primera vez ha pasado toda una semana sin enviarla, y hoy, aunque vuelve a ser martes, tampoco voy a poder hacerlo.

Cuando acabe de escribir estas letras, tengo que ir a lavar los platos y luego a dormir porque mañana a las seis tengo que estar levantado para, junto a mi tía materna, acompañar a mi abuela que tiene una pequeña intervención en el hospital de Bellvitge.

No es nada grave, asuntos del dentista.

Así que, espero mañana encontrar un hueco para poder enviar la newsletter.

Espero.

Porque parece increíble pero, sin aparentemente hacer mucho, no hago más que luchar contra el reloj cada día.

Autobús arriba, autobús abajo, llevar a los niños, recoger a los niños.

Claro, es el estúpido dinero cuya falta no nos permite aparcar a los niños todo el día en el colegio porque no podemos permitirnos el comedor.

Y así, sin tener un lugar ni el momento en el que poder hacer las cosas tranquilamente aún me pregunto cómo puedo ni tan siquiera escribir ahora mismo.

Ahora mismo, en mi cama con el miniportátil en mi regazo.

Ah, esta cotidianidad que nos tiene atrapados a su antojo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dime, ¿qué opinas sobre este post?