miércoles, 31 de octubre de 2012

Otro día sin incidencias

El hospital de Bellvitge, L'H, esta mañana lluviosa

Pues a las siete manos diez de esta mañana, con el Sol todavía ausente y la lluvia cayendo a cántaros, mi abuela, mi tía y yo nos subimos al autobús L72 para dirigirnos al hospital de Bellvitge en L'H.

Un viaje tranquilo en el bus hasta la parada que hay junto al hospital oncológico en el lado contrario de la Gran Vía en el que se hallaba nuestro destino.

Suerte que hay un minibus para que conecta los dos hospitales y pudimos pasar al otro lado de la Gran Vía sin más incidente.

Allí, tras unos quince minutos de espera, atendieron a mi abuela en su cita odontológica, acompañándola mi tía, y para las nueva cuarenta o así ya estábamos en el camino de vuelta.

Al volver a casa, fui a pagar el recibo atrasado de internet y por ello anuncio que otro mes más podré aparecer por las pantallas del mundo.

Luego he grabado mi vídeo con los titulares de las noticias que me han parecido más interesantes y lo he subido a YouTube.

Olga llevó y recogió a los niños por la mañana, y a mí me tocó llevarlos y recogerlos por la tarde.

Suerte de nuestro secreto, el autobús L61.

La mayoría que van al centro de SB se suben al autobús SB1 y nos dejan el L61, que pasa cada hora pero justo en el horario que necesitamos, semi vacío para nosotros.

Así, mis peques pueden hacer sus juegos y tonterías varias sin tener que molestar al resto de pasajeros.

Ya sabemos, los niños son niños y tienen que actuar como tales, pero hay gente que se molesta por cualquier banalidad.

Deposité a mis peques en su cole y me pasé la hora y media sentado en la avenida de siempre leyendo desde mi móvil un libro bastante interesante sobre quiénes son y cómo han manipulado al pasado siglo XX las élites financieras.

Al recoger a mi peque-peque me han dejado entrar a su clase y me lo encontrado con la cara pintada, y una máscara de gato de color naranja.

A él le ha hecho ilusión, así que todo bien, y le he tomado las fotos pertinentes para enmarcar el momento en el recuerdo.

Además, junto a mi peque-grande, los dos tenían algunas castañas, por eso de la fiesta de las castañas, y estaban bastante contentos.

Hemos vuelto a casa con el bus L61 de nuevo, y de, esta manera, hemos comenzado este período de cuatro días en los que le han permitido a mis peques tener libertad provisional.

Y hemos pasado una tarde tranquila y normal, dentro de lo que es tener a dos renacuajos corriendo por la casa.

Hemos cenado, se han ido a dormir y yo relleno este espacio de bits para que quede constancia en el tiempo futuro.

Y así, ha sido otro día sin incidencias, y bien contento que estoy por ello.

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