| Otra foto de ayer en L'H |
Hoy he hecho un poco el vago por casa.
Hacía tiempo que no veía una película entera.
Resulta que Olga se ha llevado los peques a ver a su abuela.
Así que he aprovechado la tranquilidad para descansar.
Pero el cerebro nunca deja de funcionar, así que mi descanso significa poner junto el puzzle de algunas de mis ideas.
Hace un par de días comencé algo que llevaba tiempo dándole vueltas.
Un vídeo diario en el que contar algunas de las noticias que se pueden leer en internet pero que no suelen aparecer reflejadas en los medios oficiales.
Alguna vez he escrito en otras partes que ya que los medios nos manipulan y mienten, nos toca a nosotros transmitir las cosas que pasan a los demás.
Quizás la hora del periodismo pagado por oscuros intereses está llegando a su fin, y está siendo substituida por la hora del bloguero medio muerto de hambre que depende de sus propios lectores.
Es como volver al principio del periodismo, cuando no estaba profesionalizado ni tergiversado.
Así que, cámara de portátil activada, conecatdo a youtube y vídeo grabado.
Y parece ser que no me ha salido del todo mal porque si normalmente no llegan a 10 los que ven mis videos, excepto notables excepciones, esta vez el primero de los "Titulares del día" ha tenido 81 visitas.
No está nada mal, la verdad.
Y además, todavía nadie me ha saltado a la yugular, que ya es decir.
Por lo que creo que tengo algo que puede ser bueno.
Esta vez no voy a activar los anuncios.
Ya me estoy hartando de las tonterías de YouTube que pide que justifique los vídeos en los que soy yo mismo el que aparece y habla.
Al fin y al cabo, YouTube paga una miseria y tardo años en que se acumule lo suficiente para cobrar una miseria.
No, voy a intentar crearme una audiencia y mimarla.
He comenzado muchos proyectos y la mayoría no han fructificado; sin embargo, de los pocos que sí lo han hecho voy aprendiendo valiosas lecciones que aplico en los siguientes.
Ya no estoy al principio de cuando me conecté a internet.
La experiencia me demuestra qué cosas funcionan y qué cosas no.
Y por ello quizás peco al principio de aparente poca preparación.
Pero es aparente, porque en este mundo la teoría no vale nada, sólo la experiencia.
Prefiero caer 999 veces si la número mil es la buena.
No sé cuánto tardaré todavía, pero creo que ya le estoy pisando los talones a mi número 1000.
Por eso a las ideas hay que ponerlas en marcha.
Sin consultarlo a nadie, sin pensárselo siquiera dos veces.
Hay que poner en marcha a las ideas, y éstas se irán desarrollando por sí mismas.
Y si por algún motivo no lo hacen, sólo pasa que eran las ideas necesarias para confeccionar otras que sí lo harán.
Y entonces, estas ideas resultantes serán imparables.
No hay mayor secreto que éste.
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