domingo, 7 de octubre de 2012

Una historia de balompié

Cruyff, temporada 1973/1974

De niño me asombraba de la cantidad de dinero que ganaban los trabajadores del balompié.

Coleccionaba sus cromos y me sabía sus nombres y los nombres de los estadios y la historia de los equipos de primera división de entonces.

Sin embargo, siempre me sorprendió que me dijeran que estudiara para "ser alguien" el día de mañana si esos "alguien" (médicos, científicos, literatos) no tenían cromos dedicados.

A eso de los diez años hice las pruebas del Barça.

Fue por casualidad, porque uno de mi clase también las iba a hacer y me apunté.

Salí en la segunda parte y me puse de defensa.

En la primera parte mi equipo ganaba 2 a 0 (o 3 a 0).

Cuando acabó el partido perdimos 2 a 7 (o 3 a 7).

No sé por qué no me eligieron.

Dió la casualidad que los vestuarios daban a un gran estadio y los chavales salimos al césped porque las puertas estaban abiertas.

Pero no sé si fue el Mini Estadi o el Nou Camp.

Siempre tendré esa duda.

El caso es que crecí escuchando los partidos del Barça en la radio los domingos mientras hacía los deberes del cole.

Recuerdo que incluso la temporada 84/85 me compré cada lunes el Sport y los coleccionaba como pequeños tesoros.

Resulta que ese año ganó el Barça la Liga tras 11 años.

La anterior la habían ganado justo en la temporada en la que nací, la 73/74.

La temporada de Cruyff, que por cierto conservo su cromo de justo esa temporada.

Y así pasó el tiempo.

Nunca me obsesioné con el balompié y veía partidos de vez en cuando.

La última vez que me aficioné a verlos fue en las primeras temporadas de Guardiola como entrenador.

Me aluciné cuando los vi jugar mejor que los videojuegos.

Pero ese hiato de afición se acabó cuando decidieron aceptar el patrocinio de la dictadura de Qatar.

Además, la situación empeoró de tal forma que el circo se quedó sin pan.

Hoy hay un Barça-Madrid y oigo los alaridos de la gente.

De verdad, me apena esta situación.

Pero estoy acostumbrado a existir en asincronía con la mayoría de mis congéneres humanos.

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