Mostrando entradas con la etiqueta fútbol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fútbol. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de junio de 2014

Fútbol de sangre

Debía tener unos ocho o nueve años cuando me pregunté de qué equipo de fútbol iba a ser. Así que utilicé la lógica: si había nacido en Barcelona, pues tendría que ser de un equipo de Barcelona porque nunca entendí cómo podía ser que hubiera quienes eran seguidores de un equipo que no fuera de su ciudad. Esa inocente mentalidad infantil.

Pero en Barcelona habían dos equipos en la Primera División de España, ¿de cuál entonces? Tampoco me fue muy difícil responderme a esta pregunta porque me tocó nacer justo en la Maternitat de Barcelona, y para los que no lo saben, dicha maternidad está justo enfrente del estadio del F. C. Barcelona. Así que me decidí por ser de ese equipo, y, además, parecía ser uno de los mejores porque acababa de fichar a Maradona, el que se decía mejor jugador del mundo en aquella época. Y me esforcé en buscar los jugadores del Barça para completar su página de la colección de cromos de ediciones Este.

Muy bien, perfecto, tema resuelto. Ya podría aparentar ser un niño "normal".

Justo unos pocos meses después dio la casualidad de que el Mundial de España tuvo su sesión inagural en el Nou Camp del Barça, y recuerdo ver enormes dirigibles sobrevolando nuestras cabezas con carteles de "GoodYear" desde la terraza de la casa en la que vivíamos, no muy lejos del campo. También recuerdo ver en la tele los dibujos de Naranjito, la mascota de dichos mundiales.

Así que pasó algún tiempo...

Y a los doce o trece años un amigo de clase fue a hacer las pruebas del Barça. Como mi madre era amiga de su madre pues también me apunté. Y yo, habiendo sido siempre un patoso en el fútbol, pues me presenté también todo contento. Entonces llegó aquel sábado por la mañana, porque creo que fue sábado, y me dispuse a jugar en uno de los campos de arena que hay, o había, junto al gigantesco estadio del club. Fue en este día que confirmé que nunca iba a ser futbolero porque en la primera parte mi equipo iba ganando 3 a 0 y yo salí en la segunda, me puse de defensa y al final perdimos 3 a 7, o un resultado parecido. Ya digo, terrible.

De mi niñez todavía me quedan dos anécdotas que contar respecto al fútbol y el Barça.

La única vez que en mi vida entré en el Camp Nou para ver un partido de fútbol fue en un encuentro de la ya no existente Copa de la Liga entre el Barça y el Atlético de Madrid. Fui con mi colegio invitado, y recuerdo llevarme una pequeña decepción porque en la portería no estaba Urruti sino su suplente. Estuvimos en la parte alta y los jugadores se veían muy pequeñitos, así que realmente no me enteré de nada excepto que el Barça ganó.

Y la otra anécdota consistió en la visita que los veteranos del Barça realizaron a mi colegio para jugar un partido amistoso de futbito contra los veteranos de la asociación de padres, enmarcado en las fiestas de fin de curso de 1987. Los veteranos del Barça le dieron una aplastante paliza a los de mi colegio, el Eugeni D'Ors de L'Hospitalet, pero lo que me pareció genial fue ver en persona a muchos jugadores retirados que sólo había visto antes en cromos y en la tele, especialmente a Reixach, que unos meses después sería el segundo de Cruyff en el banquillo del Barça. Conseguí autógrafos de todos, pero los perdí en algún lugar por mi dejadez.

Así que pasaron los años, y de vez en cuando veía partidos del Barça, que no de fútbol, porque yo veía al Barça y nada más, pero sin demasiada pasión. Y pasaron los años, y llegó la era Guardiola y me fijé que jugaban mejor en vivo que en los videojuegos. Así que me enganché a seguirlos, incluso conectándome a emisones p2p por internet, cuando no daban los partidos gratis por la tele, suerte de saber manejarme por la informática. Fue en esos tiempos que el Barça manchó su camiseta por primera vez con un logo, el de UNICEF, pero al ser una asociación aparentemente benéfica, luego descubrí que no, pues no le di mayor importancia.

Pero cuando la directiva del Barça decidió aceptar el patrocinio del reino autoritario dictatorial de Qatar, todo cambió para mí. Porque fue entonces cuando cruzaron mi línea roja. A partir de ese momento decidí firmemente dejar de ver y seguir al Barça, y por extensión el fútbol en general. Si una dictadura sangrienta como Qatar patrocinaba al Barça, ése sería mi boicot silencioso. Y tengo que añadir que no me costó demasiado hacerlo, la verdad.

Y así, desde me decidí no he visto más un partido, dejé de fijarme en qué jugadores fichaban o se iban, actualmente no tengo ni puñetera idea de ni quién es el entrenador, ni cómo quedaron en la liga, copa, champions, o en la liga infantil. Me da ya absolutamente igual.

Pero lo peor llegó hace unos meses cuando vi la fotografía de un niño asesinado en Siria, que llevaba puesta una camiseta del Barça, y sus asesinos fueron los terroristas rebeldes pagados por EEUU, Arabia Saudí y... Qatar. Maldita ironía, el dinero de Qatar asesinó a un niño que llevaba puesta la camiseta del equipo que patrocina Qatar... ese equipo por el que desperdicié tantas horas de mi vida viendo sus partidos.

Y luego están los centenares de trabajadores esclavizados en Qatar que han muerto construyendo los estadios para un próximo mundial. Un próximo mundial del que se ha revelado que las autoridades qataríes consiguieron mediante sobornos. Pero, la verdad, el mundo profesional del fútbol es corrupto por naturaleza, así es como funciona. Lo terrible es la sangre derramada para satisfacer a los déspotas.

Hasta llegar a este momento. Hoy se inagura en Brasil un nuevo mundial de fútbol, y el gobierno de dicho país ha hecho todo lo posible por reprimir las protestas contra el evento. La gente protesta por todos lo millones que se han usado para la vanagloria de unos pocos privilegiados mientras la población a duras penas puede subsistir. Es más, hay informaciones de matanzas de niños para "limpiar" las calles de pedigüeños y dar buena imagen. Más terrible que eso, ¿qué puede haber?

Pues, en fin, hoy vuelve el Mundial a las andadas, y el rebaño del que una vez fui parte volverá a alabar, aplaudir y celebrar a esos hombres adultos millonarios en pantalón corto que se disputarán un balón para llevarlo a la portería contraria. Hoy comienza el máximo espectáculo mundial de ese ex-deporte que se llamaba fútbol, y que ahora, marcado por la muerte y la desesperación, no es más que... FÚTBOL DE SANGRE.



domingo, 7 de octubre de 2012

Una historia de balompié

Cruyff, temporada 1973/1974

De niño me asombraba de la cantidad de dinero que ganaban los trabajadores del balompié.

Coleccionaba sus cromos y me sabía sus nombres y los nombres de los estadios y la historia de los equipos de primera división de entonces.

Sin embargo, siempre me sorprendió que me dijeran que estudiara para "ser alguien" el día de mañana si esos "alguien" (médicos, científicos, literatos) no tenían cromos dedicados.

A eso de los diez años hice las pruebas del Barça.

Fue por casualidad, porque uno de mi clase también las iba a hacer y me apunté.

Salí en la segunda parte y me puse de defensa.

En la primera parte mi equipo ganaba 2 a 0 (o 3 a 0).

Cuando acabó el partido perdimos 2 a 7 (o 3 a 7).

No sé por qué no me eligieron.

Dió la casualidad que los vestuarios daban a un gran estadio y los chavales salimos al césped porque las puertas estaban abiertas.

Pero no sé si fue el Mini Estadi o el Nou Camp.

Siempre tendré esa duda.

El caso es que crecí escuchando los partidos del Barça en la radio los domingos mientras hacía los deberes del cole.

Recuerdo que incluso la temporada 84/85 me compré cada lunes el Sport y los coleccionaba como pequeños tesoros.

Resulta que ese año ganó el Barça la Liga tras 11 años.

La anterior la habían ganado justo en la temporada en la que nací, la 73/74.

La temporada de Cruyff, que por cierto conservo su cromo de justo esa temporada.

Y así pasó el tiempo.

Nunca me obsesioné con el balompié y veía partidos de vez en cuando.

La última vez que me aficioné a verlos fue en las primeras temporadas de Guardiola como entrenador.

Me aluciné cuando los vi jugar mejor que los videojuegos.

Pero ese hiato de afición se acabó cuando decidieron aceptar el patrocinio de la dictadura de Qatar.

Además, la situación empeoró de tal forma que el circo se quedó sin pan.

Hoy hay un Barça-Madrid y oigo los alaridos de la gente.

De verdad, me apena esta situación.

Pero estoy acostumbrado a existir en asincronía con la mayoría de mis congéneres humanos.

jueves, 23 de agosto de 2012

Esos humanoides



Esos humanoides están viendo el fútbol.

Leo por Twitter que es un Barça-Madrid.

Se les oye por la ventana gritar, y cuando el equipo de su programación marca un gol, entonces esos gritos son alaridos y lanzan cohetes al negro cielo de la noche.

Puro circo.

Y hace una calor calurosamente calurosa, está siendo un agosto sin lluvias.

Esos humanoides no tienen más preocupaciones en sus vidas que vibrar por que unos millonarios jóvenes en pantalón corto envíen un balón al fondo de una portería.

Dan ganas de rendirse.

Usar lo que he aprendido y abusar y aprovecharme de esos humanoides.

Rendirme y pensar que no tienen remedio.

Y que soy un gilipollas por creer que se puede cambiar el sistema.

Cuando escucho los "¡uy!" y los "¡gooool!", me entran ganas de que el mundo se pudra.

Muy curioso también es que hasta hace poco también me dedicaba de vez en cuando a mirar e fútbol por la tele.

Pero no tan apasionado, por cierto.

Nunca llegué al extremo de esos humanoides.

¿Para qué esforzarse por esos humanoides?