sábado, 17 de mayo de 2014

Avisadme cuando haya democracia, que iré a votar

La intención de mi anterior artículo sobre las elecciones cumplió mi intención de provocar. Sigo manteniendo que votar es apoyar este sistema fraudulento y criminal. Sin embargo, no es un concepto que me haya sacado de la manga, ni nadie me lo ha implantado en la mente, ni es que no crea en la democracia, sino justo lo contrario.


Aquí estoy votando el 28 de noviembre de 2010
Porque no soy un idiota (alguien a quien no le importa la política de la polis), muy al contrario, aunque inactivo, sigo siendo afiliado de Pirata, el partido político que sigue los preceptos del Movimiento Pirata: auténtica democracia, defensa de la libertad y de los Derechos Humanos.

Y, por ello, mi posición viene de mis reflexiones respecto a mi experiencia en unas listas electorales.

Aquí puedes verme votando en las elecciones de 2010 a la Generalitat de Catalunya en las que figuraba en las listas de Pirata.cat:


Y en mi vídeo Vlog 17: Sistema electoral fraudulento del 22/11/2012 expongo las conclusiones que saqué de mi experiencia, y que me han llevado a tomar esta postura:
Las elecciones "democráticas" en España distan mucho de ser justas: desde la imposibilidad de las listas abiertas, pasando por la exigencia de avales a los partidos extraparlamentarios, el uso de dinero público para favorecer a los partidos grandes, la discriminación horaria de los auncios de los partidos pequeños en los medios, y muchas más triquiñuelas legales las convierten en fraudulentas por sistema.
Por ello, ¿qué salida le queda a la pluralidad democrática?

No quiero repetirme mucho, pero también quiero constatar mi admiración a los que, en cambio, pese a que es un juego perdido, continúan con la ilusión de presentarse y apoyan a partidos pequeños con nula posibilidad de lograr un cambio real. Es su opción, y de verdad la respeto. Creo que son necesarias todas las posturas, desde adentro y desde fuera.

Pero la realidad, la conclusión a la que he llegado tras investigar bastante sobre este asunto es preguntarme si los partidos pequeños tienen los millones de euros necesarios para realizar una campaña en condiciones. Hay que dejarse de chiquilladas porque si diera la casualidad de que se reunieran las condiciones necesarias para que saliera uno o dos eurodiputados elegidos de partidos pequeños ¿qué diferencia haría? 

La historia sí nos muestra que una vez hubo un partido pequeño que alcanzó el poder en Europa y cambió las cosas en estos últimos 100 años. Pero fue para mucho peor, porque fue el partido nazi de Hitler. Y eso ¿cómo fue? Pues porque consiguió el apoyo de los financieros de Wall Street y los industrialistas alemanes, con discursos populistas e incendiarios como apoyo. Nos guste o no, el dinero es la clave para cualquier elección política, ése es el juego. Y conseguir miles de fans en Facebook o en Twitter es para seguir en la guardería. ¿Importa algo tener más "me gustan" en Facebook si luego casi nadie te vota porque no te conoce?

El dinero consigue además colocar a los candidatos en los medios de desinformación de masas, comenzar a salir en los diarios en las páginas destacadas, que hablen de ti en el telediario y participar en entrevistas en horario de audiencia, realizar mítines multitudinarios, incluso regalar globitos a los niños. Eso lo sabemos todos, pero no hacemos más que colocar el asunto financiero como un asunto colateral. Pues no, apareciendo en anuncios electorales a las seis de la mañana, o colocando pegatinas en las farolas no vamos a cambiar nada en esta sociedad.

Si de verdad se quiere jugar a al juego de las elecciones, con las reglas totalmente en nuestra contra, o lo hacemos en condiciones, o dejemos de ilusionarnos. Porque esforzarse para desilusionarse una y otra vez sólo hará que acabemos siendo unos viejecitos agradables.

Pero jugar a su juego con sus reglas y sus esquemas, con sus propias "armas", nos mancha, y nos convierte en lo que son ellos, cosa que es su auténtica victoria, y ayudamos así a mantener el status quo que no queremos. Y, lo que es peor, nos hace perder nuestro valioso tiempo.

¿Duelen mis palabras? A mí me duelen, porque creo realmente en la democracia, o "el gobierno del pueblo". Y este sistema en el que estamos, lamentablemente, no es una democracia. Lo miremos por activa o por pasiva.

Así que mi posición es intentar optimizar los pocos recursos que tenemos. Dejarnos de seguir jugando a su juego, y crear nuestro juego, con nuestras reglas; un juego que incluso los que ahora son la élite puedan jugar, porque nadie tiene que estar discriminado en el asunto del bien común, cosa que es justo lo contrario que pasa en estos momentos.

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