Toca derramar felicidad... porque toca.
Por todas partes se desea un ¡Feliz 2013!
¿Qué tiene ese número para que sea feliz?
¿Representa algo el número 2013?
Ah sí, vale, conozco la historia... al fin y al cabo fui programado también en la sociedad occidental.
Parece ser que cuando se llega al punto de referencia temporal que indica el inicio de una vuelta al astro solar, la gente se desea felicidad, así... como automáticamente.
¿Y ese 2013?
Pues parece ser que es el número de vueltas al astro solar desde otro punto de referencia llamado 0.
Hey, pero eso sí, antes de ese punto de referencia ya habían pasado millones de vueltas antes.
Pero esos millones de vueltas anteriores al punto de referencia 0 no cuentan. ¡Fuera! ¡Fuera!
Por supuesto, está prohibido no seguir el juego impuesto, no vaya a ser que descubramos que todo es un cuento.
Qué raro resulta que en otros lugares, pueblos y civilizaciones usen otros puntos de referencia, ¿no?
Y que incluso hace miles de años, otras civilizaciones tuvieran un sistema de medir las vueltas al Sol más acertadas que la actual occidental.
Ssshhhhh. Cuidado. Eso no tiene que saberse...
Y respecto a la felicidad, ¿por qué se desea felicidad justo en este punto de referencia?
¿Por qué no en otro?
Me resulta muy curioso porque por mí, si es cuestión de desear felicidad, la deseo para cada día de nuestras vidas.
No me vale desearte felicidad hoy porque toca y odiarte hasta el próximo punto de referencia en el que volveré a desearte felicidad.
Te deseo felicidad siempre, en cada momento que respires, porque el hecho de que lo hagas ya debería hacerte sentirte feliz.
Aunque... el concepto de felicidad también es curioso porque... ah, no, que me alargo y no tengo ganas de escribir más en este escrito.
Pues eso... continuemos haciendo caso a los amos, que las ovejitas no sabemos hacer otras cosa.
Feliz, sé feliz... y no hay más.
:P
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lunes, 31 de diciembre de 2012
domingo, 21 de octubre de 2012
Ya hace 20 años
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| Ayer en el Estadi Olímpic de Barcelona |
En el momento que escribo estas palabras está tronando afuera.
No tiene nada que ver con el tema, pero eso es lo que sucede ahora mismo.
Ayer, como dije en mi anterior escrito aquí, fui con mis peques a la fiesta del Club Súper 3.
Y en un momento recordaron que habían pasado ya 20 años de los juegos olímpicos de Barcelona.
Hoy he pasado la tarde con mis peques viendo una película del gran Hayao Miyazaki: Porco Rosso.
Y resulta que la hicieron en 1992, también hace ya 20 años.
Hace poco leí que el tiempo sólo existe en los relojes.
Y es cierto.
Pero sea tiempo o un simple sistema para tener una referencia, han pasado 20 vueltas de este planeta alrededor del astro solar.
Eso, porque así se cuenta en el calendario oficial occidental.
En el calendario musulmán, por ejemplo, la referencia es la Luna.
Sea como fuere, han pasado muchas lunas desde entonces.
Y mi yo de hoy poco tiene que ver con mi yo de esa época.
Es curioso porque he cumplido muchos de mis sueños que entonces me parecían inalcanzables.
Como escribir estas palabras aquí y ahora y que tú me las estés leyendo.
Como que existan dos seres independientes que me llaman papá.
Como que pueda hacer fotografías, editarlas artísticamente y compartirlas con el resto del mundo en cuestión de instantes.
Ya digo, las cosas buenas que me han sucedido me compensan las malas.
Y estoy feliz por ello.
Ahora, estoy a punto de traspasar dentro de unos pocos meses las 40 vueltas con este planeta.
Y al igual que hace 20 años no me imaginaba llegar a otros 20 más, tampoco me imagino que vaya a sobrevivir 20 más.
Pero si lo hago, estoy seguro de que para entonces escribiré un texto parecido a éste.
Espero que esté tú también ahí para leerlo.
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