Mostrando entradas con la etiqueta creación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta creación. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de abril de 2014

Bidireccionalidad, ¿hasta qué punto?

Al principio el creador se apunta a las redes, abre un blog, un canal en youtube y empieza a seguir a otros usuarios que también le siguen.

Todo muy bien, hay conversaciones tranquilas, el ruído no es muy alto y no hay problemas en manejarlo.

En este punto hay bidireccionalidad, es decir, es una relación punto a punto, de iguales.

Pero pasa el tiempo y puede ocurrir que ese creador comience a atraer a muchos otros usuarios porque éstos encuentran sus creaciones interesantes - que, al fin y al cabo, ésa era la idea inicial. Estos nuevos usuarios están interesados en sus nuevos mensajes, sus nuevos escritos, sus nuevos vídeos, y cada cual también da su opinión sobre las creaciones.

Y lo que eran conversaciones tranquilas ya no lo son tanto. Los comentarios comienzan a ser muchos y desbordan al creador que tiene que elegir entre leerlos y responderlos, o crear.

Ahora las respuestas ya no pueden ser conversaciones como al principio. Ya no es un reducido círculo de conocidos con los que se tiene cierta confianza. Ahora hay incluso comentarios que le atacan por expresarse de la manera en que lo hace.

En este momento le es complicado entonces separar el grano de la paja, y ya no puede leerlo todo porque de hacerlo acabaría en el desánimo y dejaría de crear al instante.

Por otro lado, si hiciera caso por completo a las ideas, sugererencias y críticas, el creador perdería la frescura e independencia de sus creaciones, que fue en primer lugar por lo que le empezaron a seguir, y caería en la complacencia y comodidad de ofrecer lo que le piden.

El creador tiene que rodearse de una dura capa para protegerse, y tomar decisiones que antes no hubiera tomado.

En este momento no le queda más remedio que romper la bidireccionalidad del principio porque ya le es imposible. Ya no puede, ni debe, responder a todos porque el tiempo no alcanza para ello.

Por supuesto, sabe que eso enfadará a algunos de sus seguidores más antiguos, pero la realidad ha cambiado y, por mucho que no guste, ya no es un intercambio entre iguales.

Ahora toca que todas las partes se habitúen a la nueva situación: los seguidores comenzarán a tratar entre ellos  exigiendo menos respuestas al creador, y el creador podrá sacar conclusiones de estas nuevas conversaciones que plasmará indirectamente en sus nuevas creaciones pero sin tener que participar directamente.

Si el creador y sus seguidores realizan este paso de una forma natural, el resultado será un enriquecimiento mutuo para ambas partes: El creador sabe que necesita de sus seguidores para continuar creando, y sus seguidores saben que el creador necesita su espacio para crear esas creaciones de las que disfrutan.

jueves, 16 de agosto de 2012

Bombas de relojería

Me he abierto una cuenta en Deviantart.

Por si no lo sabes, es un lugar en el que los artistas comparten su arte con el mundo.

Me parece que es un buen lugar para publicar mis creaciones en un solo sitio.

Por supuesto, ahora mi dedicación consiste en subir los dibujos, fotos y arte que he ido creando estos años pasados.

Aunque sea material antiguo, es material nuevo para un público diferente.

Eso es lo mágico de las creaciones.

Uno sabe cuándo las crea, pero no cuándo cumplen su objetivo.

Son como bombas de relojería que explotan cuando son descubiertas por alguien.

Y el objetivo de una creación es ser contemplada y apelar a las emociones del contemplador.

Sólo hay dos opciones ante una obra de arte: "me gusta" o "no me gusta".

Ni siquiera generan indiferencia, pues eso es parte del "no me gusta".

Pero si una obra consigue generar un sentimiento de "me gusta" en alguien, esa obra ha cumplido su misión en este mundo.

Y el autor sonríe en su tumba.

O bueno, se alegra en vida, si ha tenido la suerte de ser apreciado mientras continúa respirando.