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miércoles, 23 de abril de 2014

Hoy en día, el riesgo es el lugar más seguro

No es algo que me esté inventando, es el mensaje que nos está enviando el mundo en el que vivimos hoy.

Hace unos años, mucha gente estudiaba y se esforzaba para tener una carrera y un buen currículum, y con ello entraba a trabajar en una empresa con un contrato fijo, y su intención era permanecer trabajando en el mismo lugar hasta su retiro.

Quizás eso le funcionó a nuestros padres y abuelos, cuando al estado le interesó usar la jubilación como zanahoria, como cebo para tener a una gran parte de la población ocupada.

Sin embargo, en la actualidad, día sí y día también hay manifestaciones y protestas de trabajadores que fueron despedidos incluso teniendo esos puestos "fijos y seguros".

Lamento ser el portador de malas noticias, pero esos tiempos no van a volver.

¿Y cuál es el lamento repetitivo de todas esas personas? Algo así como "tengo 50 años, he estado trabajando treinta en esta empresa y no sé hacer nada más, ¿qué va a ser de mí?"

Pese a todo, sí hay una salida. Y es una salida que requiere esfuerzo, por supuesto, sobre todo en el aspecto psicológico. Porque la diferencia está en sus mentes.

Esta salida consiste en darse cuenta de que no hay lugar más seguro que en el riesgo.

Fijémonos en cómo todas esas miles de personas que pensaban que su futuro estaba asegurado por tener un trabajo fijo se equivocaron. ¿Y en que consistió su error? En confiar en que dependiendo de una empresa ajena estaban seguros.

En cambio, si esas miles de personas se dieran cuenta de que en realidad tomando las riendas de sus propias vidas, usando sus propias experiencias, y aprendiendo constantemente nuevos conocimientos podrían solventar su situación, ¿qué les impediría hacerlo?

El único obstáculo son ellas mismas.

Porque cuando uno depende de sí mismo, no existe el no como respuesta. No hay límites a los que se puede llegar. Y todo es cuestión de probabilidades: si el éxito no llega en este momento es porque no se ha fracasado lo suficiente. Y ese éxito siempre llega a quienes se vuelven a levantar, aprenden de la experiencia y continúan arriesgándose.

Esto sí que es 100% seguro.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Casi me olvido

Vaya, casi me olvido de escribir hoy aquí.

No es que vaya a ser una pena no hacerlo, pero estoy consiguiendo mi propósito de escribir cada día en este espacio.

Supongo que es por eso que lo he llamado "blog personal".

Y menos mal del móvil que me permite escribir y publicar con la luz apagada y tumbado ya en la cama.

A punto de dormir.

Pero dejo aquí plasmado que hoy me ha tocado volver a ir a por la comida de beneficencia.

Es cada dos semanas y ya quedan sólo dos veces de las seis permitidas.

No soluciona mis problemas económicos, pero nos ahorra un dinero que podemos usar para pagar otras facturas.

Lo que sí solucionaría está situación en la que mi familia se encuentra es si lograra conectar uno de mis libros con miles y miles de lectores.

Está en mi mano y tengo que esforzarme hasta que lo consiga.

Por otro lado, Olga me dice que le encuentre un trabajo.

Como si eso fuera fácil.

Yo he acabado creando mi propio trabajo: éste.

Pero me gustan los desafíos.

Sin desafíos, la vida sería aburrida.

Sin desafíos no existiría el ingenio.

Sobreviviremos, sin duda...

Bueno, pues creo que ya está bien por hoy.

Acabo con esta foto que he hecho de la comida de beneficencia dentro del carrito.

No hay nada mejor que mostrar la realidad tal como es.

El futuro no se merece que le engañemos: