jueves, 22 de mayo de 2014

No nos queda más remedio que independizarnos

Y no me refiero al invento para mentes simples que son los estados actuales y sus "independencias". Me refiero a independizarnos individual y colectivamente del estado actual de las cosas.

Ante la constante opresión que ejerce una minoría muy minoritaria de la población sobre el resto, al haberse otorgado a sí mismos el privilegio de ser los "propietarios" de todos los recursos de este mundo, sólo nos cabe a los que formamos parte de este resto mayoritario ejercer un movimiento en sentido contrario que acabe por destronar esos privilegios.

Siempre nos hacen ir por detrás, en respuesta a sus estrategias de distracción. Tienen en nómina a los mejores asesores y psicólogos, mercenarios que prostituyen su ciencia al mejor postor.

Ante todo esto, hace mucho tiempo que repito por activa y por pasiva que hay que parar de seguir su juego. En vez de centrarnos en ir en contra del establishment, tenemos que concentrarnos en crear nuestro propio establishment, nuestras propias reglas, ir por delante sin importarnos si nos siguen o no.

Ante eso no están preparados en absoluto, y por eso dominan las falacias y las manipulaciones para mantenernos dentro de su juego. Porque desde dentro está más que comprobado que no se puede cambiar nada, justo al contrario, y por eso tienen tanto interés en fagocitar a todo el que lo intenta. En este sentido están los llamamientos constantes a participar en "sus elecciones".

En todo caso, lo vuelvo a dejar escrito aquí, que tras todos los golpes repetitivos que no se diga que no hay solución porque sí que la hay.

Y esta solución es más sencilla de lo que nos podamos imaginar: caminar conjuntamente en otra dirección. Porque recordemos que el "poder" es poder en cuanto es obedecido. Es decir, en cuanto no se le obedece, éste deja de ser poder.

Vamos a repetirlo para notar los sencillo que es: en cuanto no se le obedece, el poder deja de ser poder.

Más claro, el agua no contaminada.

Porque sin nosotros, esa minoría muy minoritaria no puede salirse con la suya. Es su talón de Aquiles. Un talón de Aquiles que se esfuerzan en ocultarlo constantemente. No pueden asesinarnos a todos si no les ayudamos nosotros mismos a ello. En cuanto dejemos de hacerles caso a estos psicópatas, la opresíón y su amenaza habrán desaparecido.

Si ningún científico les vende sus avances, si ningún informático les ayuda a censurar la red, si ningún policía golpea a un ciudadano, si ningún soldado obedece sus órdenes de asesinar a otro ser humano, si dejamos de usar sus monedas fiduciarias, si dejamos de pagar sus impuestos fraudulentos, si ninguno de nosotros en nuestro ámbito cercano hacemos lo que nos ordenan, ésa es, ésa es justo la forma para acabar con este sistema criminal.

Y no hace falta enfrentarnos en revueltas violentas. Porque un castillo de naipes se cae justo cuando el viento sopla en el sentido correcto. Tomemos conciencia de que nosotros somos ese viento.

No es cuestión de pensarlo mucho más, es cuestión de ponerlo en práctica ya. Soplemos, y disfrutemos del resultado.


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