sábado, 28 de julio de 2012

A esta gente ni agua

Los políticos corruptos que han jodido nuestro planeta son nuestros enemigos.

No podemos tratarlos de otra forma porque su objetivo es destruirnos.

Quizás su objetivo principal sea el de satisfacer a su propio egoismo, pero el resultado es el mismo.

Está claro también que estos políticos profesionales no obedecen a sus votantes.

No, sus votantes no son sus clientes.

Sus clientes son el poder económico que les ordena.

A éstos son a los que los políticos rinden pleitesía.

Ya no hay vuelta atrás: o ellos o nosotros.

Y ellos son menos.

El problema es que estos seres, por llamarlos de alguna forma, dominan el arte del engaño y la violencia.

No tienen conciencia, no tienen merced, no tienen reparos.

Para ellos, los ciudadanos somos una mera estadística desdeñable.

Se mantienen en su sitio porque una gran parte de esos ciudadanos tienen pánico a desobedecer.

El poder se sostiene en la obediencia, si se desobedece, cae el poder.

La jaula es muy fuerte todavía, pese a que está resquebrajándose.

Pero al final, que nadie lo dude, se resquebrajará.

Y cuando eso suceda cada cual estará en su sitio.

Cada cual recibirá lo que se merece.

Y esta gente no se merece ni agua.

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