domingo, 12 de agosto de 2012

Hola, espía

Bueno, no digo que seas un espía.

Me refiero a que hay mucha gente cuyo oficio consiste en analizar lo que hacemos en la red y sacar conclusiones de los datos obtenidos.

Dicen que saben más de nosotros que nosotros mismos.

Y yo digo, ¿y qué?

Es el arte del chismorreo llevado a la ultimísima potencia.

Hace unos años los espías, sean comerciales o de los estados, al menos tenían que mover su culo e investigar en el terreno.

Ahora se creen muy listos usando algoritmos de los datos que les ofrecemos en la red.

¿Qué saben cuando me despierto, desayuno y voy a mear?

Pues bien para ellos.

Que lo disfruten.

Si piensan que ser perritos falderos de sus amos es tener una vida, que la disfruten también.

Hay una cosa que tenemos que tener claro: la privacidad es un cuento chino.

Antes y ahora.

Para los borregos que formamos parte de la clase baja nunca ha existido "la privacidad".

Naces y te registran, te colocan una etiqueta o nombre, te meten en una religión, te programan en las escuelas, te esclavizan completamente con el trabajo, te registras con quien follas en lo que llaman "matrimonio", y luego tienes hijos y ayudas a encarcelarlos también.

Hasta que te mueras, que quedará también prefectamente registrado.

¿Privacidad?

Escucha mis carcajadas.

Así que si quieren datos sobre mí, se los facilito, les doy todos los que quieran.

Si estuviera engañado y no supiera para qué los quieren, entonces sí tendría un problema por mi ignorancia.

Pero como estoy al tanto de que se creen más poderosos, se creen que así controlan mi vida, que lo disfruten.

Si se creen que esos datos soy yo, van listos.

Hey, espía, ¿te has enterado?

Quizás soy yo el que te está controlando y no tienes ni puñetera idea.

Disfruta de tu no vida, zombie.

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