miércoles, 12 de septiembre de 2012

Traicionándome a mí mismo

Este bloguero
Este bloguero se prometió no compartir este blog con las redes sociales.

Por ello, no puso los típicos botones para compartir.

Este bloguero ha cambiado de opinión y ha conectado el aviso de nuevos posts con su cuenta personal de Twitter y Facebook.

Facebook, ¡puaj!

Este bloguero es un maldito traidor a sus principios.

¿Principios?

Este bloguero es coherente con la incoherencia de ser Marxista, seguidor de Groucho Marx.

Y el gran Groucho dijo una vez, o más veces: "Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros."

Al menos, este bloguero no ha colocado botoncitos de compartir, ni ha usado todavía enlaces externos en el texto.

En realidad, este bloguero no sabe que hará mañana.

Ni mañana de mañana.

Bueno, por no saber, no sabe si habrá mañana, claro.

No sabe contra qué circunstancias tendrá que enfrentarse, y que más tendrá que cambiar de "sus principios".

Hoy los niños de este bloguero han asistido al primer día de escuela.

Y este bloguero no ha sabido cómo imponerse ante su cónyuge.

Su cónyuge, su linda oposición en casa.

Este bloguero tendrá que pedir algún día perdón a sus retoños por no haber podido impedir que el estado los adoctrinara como borregozombies.

Este bloguero está perdiendo sus palabras en el tiempo.

Y si todo continúa igual, de este bloguero sólo quedaran eso, sus palabras.

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