Vaya, ha llegado ya el fin del mundo y mis nociones de ruso son escasas. Al final tampoco he aprendido suficiente vocabulario de alemán y mi latín está por los suelos.
Y no digo nada de mi japonés, que no pasé de saberme el hiragana y el katakana, y unos pocos kanjis.
Al menos, escribí unos cuantos libros, dibujé un par de cómics y el destino me deparó encontrar una hermosa mujer con la que tuve dos hijos preciosos.
Siento que mis hijos sean tan pequeños y se les acabe el mundo tan pronto. Me siento un egoísta porque su corta estancia junto a mí me ha llenado de una felicidad infinita. Y a Olga, no tengo palabras para agradecerle haber llenado mi vida con sus mejores momentos.
Además, agradezco a todas las personas que he conocido en mi trayecto en este mundo físico que me hayan acompañado en los momentos que lo hicieron. Algunas están todavía junto a mí, otras hace tiempo que no sé de ellas, y otras partieron antes en su fin del mundo particular.
Pero no viajé prácticamente nada y tuve que conformarme con descubrir el mundo a través de internet. Bueno, al menos tuve la suerte de que existiera la red.
Gracias a la red he conocido a gente muy interesante que jamás hubiera soñado conocer. Gente que haría que el mundo tuviera un brillante futuro si no se acabara en unas horas. ¡Mecachis!
Pese a todo, por fin supe la razón de muchos hechos, tanto físicos como humanos, gracias a los libros que leí. Ésa es una valiosa riqueza que me llevo conmigo a la siguiente dimensión (si los amos reptilianos me lo permiten).
En fin, que es el fin del mundo, y quiero agradecerte también haberme acompañado hasta estos últimos momentos de nuestra existencia. Que te vaya bien al otro lado, si hay otro lado, claro.
Es el fin... ya.
Post Scriptum: si por casualidad no es el fin del mundo, guardar este escrito para dramatizar en el siguiente fin del mundo cuando toque otra vez ;-)
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