La época de avisar sobre lo que nos venía encima ha pasado.
Las orejas del lobo están al descubierto.
Sé que este blog lo lee muy poca gente, pero me traicionaría a mí mismo si no lo dejara escrito en alguna parte accesible a todos.
No veo más salida que la creación de sistemas paralelos al actual.
Todas las confrontaciones directas han fracasado, y fracasarán porque el oponenente es demasiado fuerte y tiene el toro por los cuernos.
Así que hay que empezar sigilosamente y en silencio.
Las personas que conocemos la situación real tenemos que crear redes de supervivencia.
Redes que nos permitan sobrevivir a lo que tenemos encima.
Tienen que ser redes sólidas de personas de todo tipo con conocimientos de todo tipo.
Redes que nos permitan romper la dependencia actual que nos limita en todos los aspectos de nuestras vidas.
Redes inclusivas que permitan que las personas puedan ir incorporándose paulatinamente, en cuanto esas personas se vayan dando cuenta de la realidad.
Redes conectadas entre sí pero autosuficientes en cada lugar.
Redes sin dogmas preconcebidos que vayan creando sus reglas según las necesidades que aparezcan.
Ya es demasiado tarde para cualquier otra opción.
Intentar arreglas las cosas desde dentro es dirigirnos al fracaso absoluto.
Hay que actuar lateralmente.
El momento es ya.
Mostrando entradas con la etiqueta supervivencia. Mostrar todas las entradas
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sábado, 10 de noviembre de 2012
miércoles, 26 de septiembre de 2012
¡Viva la crisis!
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| Una foto de hoy: grandes nubarrones |
Doy gracias a la crisis (que es una estafa)...
... porque sin ella no habría adelgazado tanto al no tener ya que tomar postre ni chuches ni refrescos azucarados.
... porque sin ella no estaría tan en forma al caminar kilómetros por no poder pagar la tarjeta del autobús, ni tren, ni metro.
... porque sin ella no haría la gimnasia que hago cada vez que veo que alguien ha perdido una moneda de un céntimo y me agacho a recogerla.
... porque sin ella no me hubiera apuntado a instagram para ver otras partes del planeta, hubiera ido en persona.
... porque sin ella nunca hubiera asistido a tantas manifestaciones, antes pasaba de ellas.
... porque sin ella nunca hubiera escrito un libro que han comprado más de 1200 personas en el mundo.
... porque sin ella tendría una vida tranquila y calmada sin entretenidas discusiones por no tener dinero.
... porque sin ella hubiera podido tener una casa independiente en la que mis hijos pudieran crecer.
... porque sin ella estaría pagando agobiantes facturas de créditos, hipotecas y tarjetas de crédito.
... porque sin ella no hubiera aprendido a arreglar con celo y pegamenteo la varilla de mis gafas que se partió.
... porque sin ella no estaría disfrutando de mi abuela de 91 años que nos mantiene con su miserable pensión.
... porque sin ella no hubiera descubierto que era un borregozombie.
... porque sin ella me hubiera dado a la buena vida sin importarme el estado de los demás.
... porque sin ella nunca hubiera dejado de ver los (des)informativos de la tele y los partidos del Barça.
... porque sin ella nunca hubiera conocido a gente maravillosa por Twitter.
... porque sin ella, mis hijos no estarían aprendiendo a elegir lo que quieren y distinguir lo indispensable.
... porque sin ella nunca hubiera aprendido a pedir dinero prestado para sobrevivir.
... porque sin ella no hubiera sabido que la comida de la beneficencia es de más calidad que la que podía comprar en el supermercado.
... porque sin la crisis no hubiera escrito este post, yo digo...
¡Viva la crisis! o ¡Biba la crisis! o lo que sea...
domingo, 16 de septiembre de 2012
Envuelto en Minecraft por mi hijo
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| Edificio que he construido en la demo de Minecraft para Android |
A mi peque-grande de 6 años le gusta muchísimo.
Lo descubrió por casualidad viendo vídeos por YouTube.
Buscaba vídeos de Super Mario Bros y se encontró un día con vídeos de Minecraft.
Y le gustó.
Y empezó: "papa, papa, ¡quiero jugar a Minecraft!"
Le pregunté qué era y me contó lo que había visto en los vídeos.
Y así, como me pareció que no estaba mal un juego en el que tuviera que discurrir cómo construir edificios y hacer sus propios planes, pues lo busqué.
Encontré una versión demo, porque no podemos ahora permitirnos la versión de pago, que se puede jugar offline, y en nuestro sistema Linux.
Por lo que se lo instalé.
Y claro, se ha enganchado a esos bloques cuadrados y, de mostrármelo tantas veces, pues, de vez en cuando también contruyo yo algún edificio con él.
Algo bueno es que siempre se pone el modo "creativo" por sí mismo porque no le gusta que le molesten los zombies.
Y así construye y destruye; ha aprendido qué hace cada "item" del inventario.
Lo malo es que Olga aborrece los ordenadores.
No entiende que a un niño actual es imposible mantenerlo alejado de la tecnología.
Toda su vida va a vivir rodeado de tecnología y siempre es bueno que se vaya acostumbrado.
Claro, Olga tiene razón en que no está bien que nuestro hijo incluso sueñe con el juego.
Y por ello, por supuesto, le controlamos el tiempo y lo que hace en el juego.
Sin embargo, creo que Minecraft es uno de los mejores juegos que hay para imaginar.
Je, je, incluso me he instalado la versión demo que hay para mi Android.
Creo, además, que es un gran paso como padre: ser influido por mi hijo en una comunicación bidireccional.
miércoles, 22 de agosto de 2012
Cruce de caminos
Éste es mi verano número cuarenta.
Aunque llevo 39 vueltas completas alrededor del Sol.
Estoy en ese momento en el que no tengo donde caerme muerto y por eso no me queda más remedio que ir para delante.
No tengo techo propio ni soy capaz de conseguir por mi cuenta la comida para mantener a mis hijos.
Como en mi niñez, adolescencia y juventud, vuelvo a ser un mantenido.
Pero esta vez he arrastrado a tres personas más.
Las personas que más quiero en este mundo.
¿Buscamos culpas?
¿Es por mi culpa, o por este sistema en el que si lo rechazas te condenas a la infravida?
En la clase baja en la que he crecido ser un borregozombie es tener la supervivencia prácticamente garantizada.
Nunca he querido se un borregozombie.
Ergo, me condené a mí mismo y a los míos.
Así que no me queda más remedio que derrocar este sistema.
No soy yo el que tiene que cambiar.
Y mi única salida es hacia delante.
Estoy en ese cruce de caminos en el que se abandona todo el pasado y no se echa la vista atrás.
No me queda otra.
Si me puedes leer en el futuro, es que lo voy consiguiendo.
Pura supervivencia.
viernes, 13 de julio de 2012
Pues hay días que salen las cosas bien
Pues hay días que salen las cosas bien.
Hoy he recibido la respuesta de Amazon, y me han confirmado que todo está bien y me han restaurado mi cuenta.
No sólo eso, me han pagado mis primeros 56 euros por los libros que vendí en abril.
Tampoco es que escriba por el dinero.
Escribo por escribir, expresar lo que pienso; y si además gusta a otros mejor que mejor.
Pero en este tipo de sociedad, de momento, se necesita el vil metal para comer.
No ya tener lujos, que no sé los que es eso, para comer.
Cuando los humanos decidan cambiar sus hábitos y los conviertan en saludables, y decidan crear una sociedad en la que nadie muera por injusticias, esto del dinero será incluso innecesario.
Pero hasta entonces, poco probable que lo vea, hay que sobrevivir.
Otro día, otro puñado de euros.
Ahora mismo no obtengo los suficientes puñados de euros y mi familia y yo vivimos en casa de mi abuela, y nos mantienen las pensiones de jubilación de mi abuela y de mi madre.
Así están las cosas.
Llevamos una temporada de caída libre.
Por eso es para mí tan destacable pequeñas victorias como ésta.
Un día en el que las cosas salen bien, es un día para celebrarlo.
No tenemos muchos de esos.
Aunque, para Olga, mi mujer, no hay nada que celebrar.
Ella es muuuuy materialista, y dice que 56 euros es una miseria y no nos soluciona nada.
Y tiene razón.
Pero mi esfuerzo está en la dirección correcta.
El objetivo es que en la vida hayan más días en los que las cosas salgan bien que mal.
Sin embargo, esos días no vienen por arte de magia.
Hay que esforzarse.
No sé si me estoy esforzando lo suficiente, vistos mis pingües victorias.
Pero hay días en los que las cosas salen bien.
Y éste ha sido uno de ellos.
jueves, 12 de julio de 2012
A la mierda con todo
A la mierda con todo.
Sugestivo título.
Pero es una descripción de la situación real.
Todo el sistema bancario español está en quiebra.
Pero, hey, que pronto empieza la liga!!!
Zombies.
Zombies.
Zombies.
Cada cual recibirá en grado a su ignorancia.
Cuanto más ignorante, más palos.
Me pregunto para qué me esfuerzo en explicar las cosas a los demás.
En último término, parece que no le importa a la mayoría.
¿Cuándo se darán cuenta? ¿Cuando estén en el tren para el campo de concentración?
Da igual, tampoco creo que sobreviva para verlo.
Lo que viene no es malo, es requetepeor.
Joder, tenía que haber montado un negocio de pitoniso.
Y tenía que haber hecho caso a mi mujer y que la humanidad no me importara un carajo, así, en gallego.
¿Pero quién me ha dado el título de agorero del barrio?
¿Para qué me he metido en esto?
Mi única obsesión ahora es cómo voy a salvar a mis hijos.
No tengo ni puta idea porque todo se ha ido a la mierda.
No estamos en una situación en la que poder esperar un mañana.
Y nunca he sido pesimista.
Ni pienso empezar a serlo ahora.
Sólo que... la realidad es la realidad y no sirve de nada maquillarla.
La situación es la que es, y punto.
Y, repito, a la mierda con todo porque todo se ha ido a la mierda.
Sugestivo título.
Pero es una descripción de la situación real.
Todo el sistema bancario español está en quiebra.
Pero, hey, que pronto empieza la liga!!!
Zombies.
Zombies.
Zombies.
Cada cual recibirá en grado a su ignorancia.
Cuanto más ignorante, más palos.
Me pregunto para qué me esfuerzo en explicar las cosas a los demás.
En último término, parece que no le importa a la mayoría.
¿Cuándo se darán cuenta? ¿Cuando estén en el tren para el campo de concentración?
Da igual, tampoco creo que sobreviva para verlo.
Lo que viene no es malo, es requetepeor.
Joder, tenía que haber montado un negocio de pitoniso.
Y tenía que haber hecho caso a mi mujer y que la humanidad no me importara un carajo, así, en gallego.
¿Pero quién me ha dado el título de agorero del barrio?
¿Para qué me he metido en esto?
Mi única obsesión ahora es cómo voy a salvar a mis hijos.
No tengo ni puta idea porque todo se ha ido a la mierda.
No estamos en una situación en la que poder esperar un mañana.
Y nunca he sido pesimista.
Ni pienso empezar a serlo ahora.
Sólo que... la realidad es la realidad y no sirve de nada maquillarla.
La situación es la que es, y punto.
Y, repito, a la mierda con todo porque todo se ha ido a la mierda.
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