Toma la calle, dicen.
Sí, hace buen tiempo para estar en ella.
Pero si se refieren a que vamos a cambiar algo sólo saliendo a la calle y protestando, vamos listos.
No hay nada más integrado en el sistema que usar los propios métodos del sistema.
Mientras, es en los despachos donde se dictan las normas.
Normas, que luego obedecen los que han salido a la calle.
Eso sí, salir a la calle limpia conciencias.
Salir a la calle da un subidón de adrenalina.
Salir a la calle llena con esa sensación de que "hemos hecho lo que hemos podido."
Salir a la calle para pedir a los dioses que cambien de actitud.
¡Ja! Me río.
Como si algún cambio se hubiera producido por generación espontánea después de que la población de algún lugar saliera a la calle.
Presión popular, lo llaman.
Mejor nos lo hacemos mirar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dime, ¿qué opinas sobre este post?