Las oportunidades van y vienen, y nunca son desaprovechadas.
Si no las aprovechas cuando se acercan a ti, se acercan a otro, y a otro, y a otro hasta que haya alguien que sepa aprovecharlas.
Muchas veces no sabemos aprovecharlas porque se nos acercan disfrazadas de otra cosa.
Pueden pasar a nuestro lado y susurrarnos al oído, pero en ese momento estamos prestando atención hacia otro lado.
Hay oportunidades que sí quieren que seas precisamente tú el que las aproveche.
Éstas se agarran a ti y te avisan de que están ahí una y otra vez, pero si las rechazas también una y otra vez, se aburren y desisten.
Quizás haya tantas especies de oportunidades como granos de arena en una playa.
Quizás haya oportunidades específicas a ti y otras adaptables a cualquiera.
En una vida, siempre veremos oportunidades, las que logramos atrapar, y las que vemos como pasan por delante, y las muchas más que ni tan siquiera nos dimos cuenta de ellas.
Si alguien alguna vez se queja de que no tuvo oportunidades en su vida, es que realmente nunca tuvo una vida.
Debió de ser un ser inerte.
Porque oportunidades haylas, de todos los gustos y colores.
Y también hay personas que no esperan a que se les aparezcan al azar, ponen su ingenio para crear oportunidades propias.
Quizás éstas sean las mejores oportunidades, porque al crearlas uno mismo, se adaptan a ti como un guante.
Las oportunidades, se aprovechan o no, pero están ahí, saltando entre nuestras manos.
Si necesitas una, sólo párate un momento a pensar en ellas.
Verás como se acerca una y te dice: "Hola, ¿cómo estás? ¿Me aprovechas?"
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