miércoles, 8 de agosto de 2012

Un día desconectado

Ayer me desconecté.

Desenchufé el rúter y desconecté todos los aparatos de internet.

Ni tan siquiera subí una foto a instagram, ni publiqué un mísero tuit, ni envié mi newsletter semanal.

Qué tranquilidad.

Me leí dos libros de principio a fin.

Uno de ellos, "El alquimista" de Paulo Coelho.

Hacía tiempo que quería saber por qué es uno de los autores más leídos.

Ahora ya lo sé.

También me puse el satéite y vi la tele alemana como hacía en 1996.

La crisis, la resistencia, todo desapareció.

Quizás debiera hacerlo más a menudo.

O incluso, hacerlo permanentemente.

Sólo conectarme cuando tuviera un nuevo libro preparado para subir a la red.

El resto del mundo intrusivo desaparece.

Y yo desaparezco sin ruído.

Qué buen plan.

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