Vaya, casi me olvido de escribir hoy aquí.
No es que vaya a ser una pena no hacerlo, pero estoy consiguiendo mi propósito de escribir cada día en este espacio.
Supongo que es por eso que lo he llamado "blog personal".
Y menos mal del móvil que me permite escribir y publicar con la luz apagada y tumbado ya en la cama.
A punto de dormir.
Pero dejo aquí plasmado que hoy me ha tocado volver a ir a por la comida de beneficencia.
Es cada dos semanas y ya quedan sólo dos veces de las seis permitidas.
No soluciona mis problemas económicos, pero nos ahorra un dinero que podemos usar para pagar otras facturas.
Lo que sí solucionaría está situación en la que mi familia se encuentra es si lograra conectar uno de mis libros con miles y miles de lectores.
Está en mi mano y tengo que esforzarme hasta que lo consiga.
Por otro lado, Olga me dice que le encuentre un trabajo.
Como si eso fuera fácil.
Yo he acabado creando mi propio trabajo: éste.
Pero me gustan los desafíos.
Sin desafíos, la vida sería aburrida.
Sin desafíos no existiría el ingenio.
Sobreviviremos, sin duda...
Bueno, pues creo que ya está bien por hoy.
Acabo con esta foto que he hecho de la comida de beneficencia dentro del carrito.
No hay nada mejor que mostrar la realidad tal como es.
El futuro no se merece que le engañemos:
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