domingo, 23 de septiembre de 2012

Si algo no funciona, cámbialo

Democracia: bonito concepto
La constancia tiene muy buena prensa.

Mantener el rumbo fijo hasta conseguir el objetivo es lo que se predica.

Pero en la realidad, lo único que no cambia, lo único que permanece, es el cambio.

Si sigues un rumbo fijo y no hace más que chocar con el mismo iceberg, no es el iceberg el que se va a apartar, es tu barco el que tiene que maniobrar para evitarlo.

Así, todo en la vida.

Si las protestas y las manifestaciones no conducen a nada, habrá que descubrir qué puede hacerlo.

Si tus estrategias para conseguir algo no funcionan, tienes que modificarlas.

Me pasa constantemente.

Y cada día intento aprender de ello.

También hay que considerar el factor tiempo.

No vivimos para siempre.

Ni somos imprescindibles.

Pensar constantemente en el futuro hace que olvidemos el presente.

Y es en el presente que tenemos que comer para llegar a ese futuro.

No servimos de nada muertos.

Por lo que si perdemos batallas, tenemos que poder retirarnos para la próxima, estudiando qué fue mal.

Los anglosajones tienen muy clado el concepto de la "segunda oportunidad", y de la tercera, y de la cuarta...

Fue el señor Einstein el que dijo que si sigues haciendo lo mismo no esperes un resutado diferente.

También, es nuestra propia actitud la que crea las situaciones en las que acabamos encontrándonos.

Por ello, si queremos tener ese ansiado futuro, es en el presente en el que tenemos que plantar las semillas.

Pero tengo un secreto para ti: nunca es tarde.

No importa las meteduras de pata que hagamos.

No importa los errores garrafales que cometamos.

Es justo este momento, tan bueno como cualquiera, el instante perfecto para modificar el rumbo.

Si tiene que haber una constancia es la de nuestra adaptabilidad.

Si algo no funciona, cámbialo.

Pero ya.

Está en tu mano.

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