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| Edificio que he construido en la demo de Minecraft para Android |
A mi peque-grande de 6 años le gusta muchísimo.
Lo descubrió por casualidad viendo vídeos por YouTube.
Buscaba vídeos de Super Mario Bros y se encontró un día con vídeos de Minecraft.
Y le gustó.
Y empezó: "papa, papa, ¡quiero jugar a Minecraft!"
Le pregunté qué era y me contó lo que había visto en los vídeos.
Y así, como me pareció que no estaba mal un juego en el que tuviera que discurrir cómo construir edificios y hacer sus propios planes, pues lo busqué.
Encontré una versión demo, porque no podemos ahora permitirnos la versión de pago, que se puede jugar offline, y en nuestro sistema Linux.
Por lo que se lo instalé.
Y claro, se ha enganchado a esos bloques cuadrados y, de mostrármelo tantas veces, pues, de vez en cuando también contruyo yo algún edificio con él.
Algo bueno es que siempre se pone el modo "creativo" por sí mismo porque no le gusta que le molesten los zombies.
Y así construye y destruye; ha aprendido qué hace cada "item" del inventario.
Lo malo es que Olga aborrece los ordenadores.
No entiende que a un niño actual es imposible mantenerlo alejado de la tecnología.
Toda su vida va a vivir rodeado de tecnología y siempre es bueno que se vaya acostumbrado.
Claro, Olga tiene razón en que no está bien que nuestro hijo incluso sueñe con el juego.
Y por ello, por supuesto, le controlamos el tiempo y lo que hace en el juego.
Sin embargo, creo que Minecraft es uno de los mejores juegos que hay para imaginar.
Je, je, incluso me he instalado la versión demo que hay para mi Android.
Creo, además, que es un gran paso como padre: ser influido por mi hijo en una comunicación bidireccional.

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