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| ¿Saldrá alguna vez el Sol para los blogueros? |
Hay lugares en los que eso es considerado un atentado a la autoridad.
En esos lugares en los que hay que pedir permiso para respirar.
Poco a poco, en este lugar también estamos llegando a ello.
Como ejemplo, esos dominios requisados por no estar dentro de lo que el señor feudal real considera adecuado.
Pese a todo, escribir en la red todavía no es un asunto de alto riesgo por aquí.
En otros lugares sí que lo es.
En otros lugares encarcelan a blogueros, asesinan a blogueros, y algunos tienen que pedir asilo político en otro país por ser bloguero.
Es lo que más les gusta a los medios de desinformación: el espectáculo del bloguero.
Los muestran como luchadores por la libertad perseguidos y, a la vez, los muestran como ejemplo de lo que les puede pasar a los demás que se atrevan a ser blogueros.
Porque los blogueros no piden permiso para contar lo que pasa, no están filtrados, no siguen las normas del "superior" periodismo.
Malos, malos.
Parece como una contradicción porque el 99% de las veces los blogueros son ignorados, despreciados y desconocidos.
Se les plagia sin ni tan siquiera mencionarlos.
Los blogs aparecen y desaparecen cada día sin pena ni gloria.
Blogueros que se mueren de hambre tirados en alguna esquina.
Porque está la sensación de lo demasiado fácil, de la accesibilidad inmediata que provoca que no se suela dar valor a un post.
Tras un click y unos segundos se puede devorar el trabajo de un bloguero sin apenas apreciar que tras los bits de las palabras pueden haber muchas horas detrás de sudor y lágrimas.
Y se salta de un blog a otro como un saltamonte entre las lechugas.
Así, ¿qué puede llevar a un bloguero a luchar contra el espacio en blanco del editor de texto incrustado?
¿Qué puede llevar a que haga fotografías que demuestren alguna intransigencia gubernamental?
¿Cuál es la locura que lleva a alguien a esforzarse para que su trabajo se vea apagado en cuestión de un instante?
Un esfuerzo normalemente sin recompensa material.
Oh, sí, míralo ahí intentando pedir donaciones para poder comer y pidiendo perdón por hacerlo.
Míralo intentando que alguien se tome en serio que lo que hace es un trabajo.
Míralo, su pareja ya se hartó y lo dejó.
Que se busque un trabajo de verdad de ocho horas picando en una mina.
Bah, déjalo, es un bloguero.
Nadie le pidió que lo fuera.
No tiene remedio.

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