Tras unos días de vida normal, con los niños saltando por toda la casa, que no es grande precisamente, mañana retomamos las cadenas.
Otra vez las idas y venidas en tren y autobús.
Otra vez el lavado de cerebro de la "educación" sobre mis niños.
Mi único crimen es no tener esos papelitos inventados que llaman dinero, y no tener los contactos en los lugares adecuados.
En esta suciedad, digo sociedad, la mayoría de la población sólo somos rebaño a disposición de los caprichos arbitrarios de nuestros amos.
Quizás, cuando llegue mi final en este mundo, no consiga derrotarles, pero habré hecho todo lo posible por haberles hecho la puñeta.
No sé si eso será algo, pero es lo mínimo de lo mínimo que uno puede hacer sabiendo lo que sé.
Por supuesto, el objetivo completo sería derrocarlos y que de esta sociedad esclavizante no quedara ni un mero recuerdo.
En fin, que volvemos a las andadas y veremos cómo se va presentando la cosa.
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